Para adolescentes

Hay cosas que es difícil
explicar en casa

Quizá no sabes bien qué te pasa. Solo sabes que algo no va bien, que estás más irritable o más cerrado de lo que quisieras, que determinadas situaciones te desbordan y no entiendes por qué. O que hay algo que llevas tiempo sin contarle a nadie porque no sabes cómo explicarlo.

No hace falta tener un problema claro para que tenga sentido hablar con alguien. Y no hace falta que sea grave para que importe.

Este es un espacio tuyo. No del colegio, no de tus padres. Lo que hables aquí no sale de aquí.

Cosas que suelen traer

No tienes que saber
cómo se llama lo que sientes.

Que todo te afecta más de lo normal

Reacciones que no controlas, emociones que se desbordan, la sensación de que cualquier cosa puede desestabilizarte. No es exageración — es algo que se puede trabajar.

El instituto como fuente constante de tensión

No solo las notas. También la dinámica con otros, sentirte fuera de lugar, la presión de encajar, o simplemente que ir cada día cuesta demasiado.

Llevarlo todo por dentro

Cuando te preguntan qué te pasa y dices "nada". Cuando has aprendido a funcionar bien por fuera aunque por dentro estés agotado.

No encajar

Con tu grupo, con lo que se espera de ti, contigo mismo. La sensación de que no terminas de saber quién eres o quién quieres ser.

La relación con tu familia

Cuando las conversaciones en casa siempre acaban igual. Cuando sientes que no te entienden, aunque tampoco sabes bien cómo explicarles lo que te ocurre.

Algo que no sientes que puedas contarle a nadie

A veces hay cosas que no se comparten con amigos ni con la familia. Cosas que ocupan espacio y no sabes dónde ponerlas. Aquí hay sitio para eso.

Cómo es este espacio

Lo que se habla aquí
se queda aquí.

Este es un espacio tuyo. Lo que cuentes en consulta es confidencial — no llega a tus padres sin que tú lo decidas. La única excepción es si hay algo que ponga en riesgo tu seguridad. Fuera de eso, lo que ocurre aquí es tuyo.

No tienes que venir con todo claro. No tienes que saber explicar lo que te pasa. Puedes llegar simplemente con la sensación de que algo no va bien y empezar desde ahí. Eso es suficiente.

El trabajo es contigo, no sobre ti. Se trata de entender mejor cómo funcionas, qué te afecta y por qué, y construir herramientas que realmente te sirvan.

Para padres y madres

Cuando no sabes cómo
ayudarle desde casa.

La adolescencia cambia la relación familiar. Lo que funcionaba antes deja de funcionar. Las conversaciones acaban en conflicto aunque no sea esa la intención de ninguno. Y a veces la preocupación es real pero no sabes cómo actuar sin empeorar las cosas.

El trabajo con familias en esta etapa no consiste en dar instrucciones. Consiste en entender qué está ocurriendo realmente — qué hay detrás de las reacciones, cómo está funcionando la dinámica — y construir una forma de relacionaros que no dependa de que todo vaya bien para funcionar.

La familia forma parte del proceso. No porque el adolescente lo necesite para que le "arreglen", sino porque el entorno es parte de lo que ocurre.

El primer paso

Basta con querer
hablar.

Una conversación para entender qué está pasando. Sin más.

¿Hablamos?